Vestigios vivos del SMS Dresden

Una preciada reliquia que guarda, cuida y atesora nuestra Compañía es una reja de fierro forjada, pintada de negro, rojas (rojo) y blanco, colores que Guillermo I había adoptado para el Imperio Alemán y que alcanzó a ser uno de los poderíos navales más grandes de la historia. Por esas cosas de la I Guerra Mundial, luego de una larga travesía, hoy se encuentra en el segundo nivel de nuestro patio interior y que año tras año es mantenida por nuestros Voluntarios y Cadetes, cuidando así la imponente figura del Águila Imperial Alemana. Originalmente llevaba en su pecho el emblema del SMS Dresden, una serie de cuadros forjados con sendas Cruces de Hierro, símbolo de las fuerzas armadas alemanas desde 1870 y una hermosa cruz trabajada de arte de herrería decorada de figuras florales.

Foto del SMS Dresden en 1908.

Este relato pretende dar a conocer el derrotero de dicha reja que está íntimamente ligada a la historia del crucero alemán, su tripulación y que finalmente, por la férrea decisión y perseverancia de las Oficialidades, Voluntarios y Cadetes de nuestra Compañía, hoy luce en el patio interior de nuestro cuartel con todo su esplendor.
Siguiendo los recuerdos de nuestro Director Honorario Günter Hohf en su libro “Crónicas de 50 años”, es posible leer un relato del curioso camino recorrido de esta reliquia: “Corría el día miércoles 24 de julio del año 1968, y en acta de reunión general, se agradece al Deportivo Alemán la donación de la reja forjada que se encontraba, sin un uso definido, detrás del gimnasio, en el Colegio Alemán, y que fuera llevada por Hermann Schüssler en algún momento, como marino sobreviviente de la tripulación del crucero alemán Dresden.”
En efecto, gracias a la memoria inagotable de detalles de nuestro Honorario Werner Hohf, el equipo de Tradiciones e Historia presenta una fotografía del Colegio Alemán de Concepción de los años 60 donde es posible apreciar 10 segmentos y el águila forjada instalada a modo de reja hacia lo que entonces eran las modernas salas de clases de Humanidades, luego llamado “Edificio de los Medios” por estar los últimos cursos de Enseñanza Media, en el establecimiento ubicado en calle Castellón 69.

Reja en Colegio Alemán de Concepción. Fuente: Colegio Alemán de Concepción

 

Es posible que cuando la tripulación del Dresden, internada en la Isla Quiriquina, pudo retornar a Alemania al término de la I Guerra Mundial, haya decidido dejarla bajo el cuidado de una institución alemana que claramente cumplía: El Deportivo o el Colegio Alemán de Concepción, por espacio y ascendencia.

          Lo que sí es demostrable es que el destino original de ella no fue respetado y no sólo se cortó, modificó su forma y función, sino que, al pasar los años, sus partes se separaron, se olvidaron y se perdieron. Esto no sólo dio origen a una serie de coincidencias y aventuras, sino que también fue fundamental en la futura preservación de la reja en nuestra Compañía.

          En rigor, la reliquia actual nunca fue una reja creada por marinos alemanes en la Isla Quiriquina, sino que fue forjada y dedicada como reja fúnebre para cuidar el memorial a sus camaradas caídos en la batalla naval de Más a Tierra[1] (antiguo nombre de la isla Robinson Crusoe). Su principal objetivo era instalarla posteriormente para demarcar el perímetro de las tumbas de los marinos que fueron sepultados en la isla Robinson Crusoe del archipiélago de Juan Fernández. Actualmente en su cementerio general, existe un sencillo monolito de piedras con una placa de bronce con la leyenda:

IN TREUER PFLICHT ERFÜLLUNG FÜR DAS DEUTSCHE VATERLAND STARBEN DEN HELDENTOD

 que puede traducirse como “en profundo cumplimiento del deber de la patria alemana fallecen en heroica muerte”.

 

Monolito mortuorio 3 marinos del Dresden Isla Robinson Crusoe y detalle de placa recordatoria. Fuente: www.tripadvisor.cl

El S.M.S Dresden escapaba de la flota británica, siendo el único buque sobreviviente de la Batalla de las islas Falkland. Ocultándose en los canales de la Patagonia chilena de la Royal Navy, donde la tripulación vive de recursos naturales. Posteriormente, con intenciones de ser abastecido en la isla Más a Tierra del archipiélago de Juan Fernández, momento en que se encontraba en la bahía de Cumberland, fue descubierto y atacado por la flota británica. Ante la compleja situación del solitario buque alemán por los daños sufridos en la batalla anterior y larga huida a toda máquina, así como los destrozos recibidos por las andanadas de cañonazos ingleses de gran calibre, su Comandante, el Capitán Fritz Lüdecke, ordena el desembarco a la costa chilena a toda la tripulación, no sin antes haber realizado todos los preparativos para hacer explotar la santa bárbara y ordenar abrir las válvulas de inundación del crucero, ¡sin rendirse! Esto ocurrió el 15 de marzo de 1915.

En Quiriquina, los marinos del Dresden organizaban distintas actividades no sólo para para mantenerse ocupados mientras duró la internación obligada, sino también para poder subsistir: sastrería para reparar y mantener los uniformes; panadería, cultivo de hortalizas, entre otras actividades.

Tripulación del Dresden en los comedores de la Isla Quiriquina. Fuente: Colección Alejandro Mihovilovich

Tripulación del Dresden en los dormitorios, en la Isla Quiriquina. Fuente: Colección Alejandro Mihovilovich

Incluso una banda musical que se hizo tan conocida, que era solicitada por instituciones de Talcahuano y Concepción.

Banda del Dresden en Isla Quiriquina. Fuente: Colección Armada de Chile

Realizaban revistas gimnásticas y ferias para vender sus cosechas, artesanías y fotografías que ellos hacían y que luego difundían entre la comunidad en un diario llamado “Quiriquina Zeitung”, y recibían periódicas visitas, especialmente la colonia residente alemana de Tomé, Penco, Talcahuano y Concepción.

Presentaciones atléticas tripulantes Dresden isla Quiriquina. Fuente: Kreuzer SMS Dresden

Presentaciones atléticas tripulantes Dresden isla Quiriquina. Fuente: Kreuzer SMS Dresden

Quiriquina Zeitung. Fuente: Colección Alejandro Mihovilovich

Algo característico de la tripulación alemana fue construir pequeñas casas de madera que servían de refugio y cierta privacidad durante los años de permanencia obligada en la isla; se autoasignaban pequeños huertos que mantenían celosamente como jardines con plantas y flores que sobresalían en medio de la naturaleza de la isla. De algún modo, estas cabañas individuales alemanas llegaron a convertirse en una atracción para las visitas.

Casa de tripulación del SMS Dresden en isla Quiriquina. Fuente: Kreuzer SMS Dresden/ Colección Alejandro Mihovilovich

Casa de tripulación del SMS Dresden en isla Quiriquina. Fuente: Kreuzer SMS Dresden/ Colección Alejandro Mihovilovich

Sin duda que las instalaciones en la isla Quiriquina requerían de mantención, por ejemplo, el arreglo de los caminos interiores, o entre las obras que realizaron los marinos alemanes y que aún permanece como vestigio de la permanencia alemana en la isla, la remodelación de una planta de agua potable.

Arreglando caminos tripulación Dresden en isla Quiriquina. Fuente: Kreuzer SMS Dresden

Planta agua potable Isla Quiriquina remodelada por tripulación Dresden. Fuente: DW/N. Messer

Entre las labores también había herrería y forja para reparar las herramientas, las ruedas de las carretas a bueyes de transporte interno; así, entre carbón, fuego, golpes de mazos y hierro, recordando a sus camaradas caídos, nació la idea de crear un memorial con una reja fúnebre perimetral que cuidara la tumba isleña de sus 3 camaradas allá enterrados.

En la forja tripulantes Dresden en isla Quiriquina. Fuente: Kreuzer SMS Dresden

De las manos y dedicación de marinos del Dresden, como George Schubbe Gronke (de acuerdo con los recuerdos de Patricio Ruiz Schubbe, uno de sus descendientes), Cristian Stöckle,  así como también es posible que participara Augusto Boegel, hasta lograr una hermosa obra de arte.

Marinos del Dresden trabajando en reja en isla Quiriquina. Fuente Armada de Chile

Luego de horas de trabajo en la isla Quiriquina se termina la obra que, como puede observarse en la fotografía más adelante: se aprecia claramente la gran águila imperial con el emblema del Dresden en su pecho, con 2 secciones con Cruces de Hierro, como paño frontal, pilares con sendos antorcheros en sus 4 esquinas, 3 secciones con Cruces por los costados y una cruz forjada y decorada con guirnaldas de rosas y flores.

Memorial en estado original

El memorial fue terminado el 11 de noviembre de 1918, día en el cual también finalizó la I Guerra Mundial, que hasta el momento había sido la guerra más devastadora en la historia de la humanidad. El 31 de diciembre de 1919, la mayor parte de la tripulación regresó a su país natal, aunque algunos no quisieron volver a una Alemania destrozada. Aproximadamente 60 marinos del crucero ya habían establecido ciertos vínculos en Chile, por lo que decidieron quedarse, afincándose en distintas ciudades del país como Concepción, Temuco y Puerto Varas.

          Es el caso de Max Otto Krause, quien se unió al Dresden con 21 años; radicado en Chile, se casó, tuvo 11 hijos y se dedicó a la construcción. O August Boegel, quien con 20 años fue asignado, en 1914, como maquinista del Dresden y que hermosos candelabros de bronce, la pila bautismal forjada en cobre y que regaló a la iglesia Sagrado Corazón de Puerto Varas. Entre los que decidieron quedarse por razones más poderosas que la guerra, cual, si no, el amor, está Hermann Schüssler, quien en su juventud se embarcó en 1913 en el crucero alemán como aspirante a ingeniero y fue, durante su permanencia en la isla Quiriquina, que conoció a su futura esposa, estableciendo su familia en Concepción.

Es posible que no se haya podido concretar la idea de trasladar la reja hasta la tumba en la isla Juan Fernández de inmediato en 1918 y todavía tenía un largo trayecto por recorrer.

          Nuestro Honorario, Werner Hohf, recuerda que antiguos alemanes de Concepción le contaron que, en efecto, la reja fúnebre memorial llegó al Club Gimnástico Alemán de esos años en custodia, mientras se organizaba el traslado e instalación en la isla en Juan Fernández, cosa que no debía ser barato ni fácil de gestionar, atendiendo a los difíciles momentos económicos mundiales y nacionales.

          Sin embargo, con el pasar del tiempo, la responsabilidad del cuidado fue cambiando y se fue poco a poco diluyendo la intención de su traslado a la Isla. La reja se fue desmontando para cumplir funciones prácticas en el patio del Colegio Alemán, unas secciones incluso se instalaron a mediados de los 60 entre el Sandkasten o cajón de arena y el columpio, para que los niños de Pre-kinder y Kinder del colegio jugaran, muy lejos del destino original. Así pasó el tiempo, hasta el año 1968, cuando se recibe la donación de tan sólo 4 tramos con las Cruces de Hierro y el águila por parte del Club Deportivo Alemán, continuador del Gimnástico Alemán, conforme está registrado en las Actas de nuestra Compañía. Así sin más, se instaló en el patio interior del Cuartel entre el primer y segundo nivel, haciéndole las periódicas mantenciones.

Tramo con águila en patio interior Cuartel. Fuente: Kreuzer SMS Dresden

¿Y el resto? La respuesta, un silencio de parte de los custodios…

          Pasaron casi 20 años, y siguiendo los recuerdos de W. Hohf, un día, a mediados de los años 80, pasa por el cuartel uno de los ex auxiliares del Colegio Alemán y le comenta que en su casa tenía un pedazo de la reja que existe en la Séptima; que la tenía desde hacía mucho tiempo como parte de la reja del gallinero. Sorprendido por la noticia de la existencia de otro tramo del memorial original, imaginando el posible estado de destrucción para que pueda servir en un gallinero, Hohf llegó hasta el domicilio ubicado en Barrio Norte de Concepción y para asombro, efectivamente una sección oxidada, con suciedad y plumas, permanecía como parte de un gallinero.

          La transacción fue breve: se la cambió por una malla nueva.

          En esa época aún no existían los celulares, era 1986, por lo que buscar un teléfono, informar del hallazgo a su papá para tomar la decisión final de cambiarla por un rollo de malla y trasladarla inmediatamente al Cuartel fue toda una odisea. De esta manera se recuperaban 2 cuerpos más de la reja.

          A mediados de los 90, por alguna situación se supo que, en alguna parte del Club Victoria del Deportivo Alemán, en San Pedro de la Paz, había una reja igual a la de la Compañía, con 3 cruces de hierro. Rápidamente, nuestra Compañía puso manos a la obra, con varios planes para recuperarla, el más sensato fue presentar una solicitud formal al Directorio del Club Deportivo Alemán.

          Coincidentemente, nuestro Honorario Agilof Reisenegger estaba de Presidente del Club Deportivo Alemán, y luego de perseverar varias veces logra la aprobación de su Directorio a la solicitud de la Compañía, haciendo entrega de los últimos 3 tramos que faltaban para completar todas las secciones de la reja. Una vez en nuestro poder se le realizó una reparación, donde se volvieron a instalar las cruces faltantes y se ubicó entre el segundo y tercer nivel del patio interior de nuestro cuartel.

          Llego el nuevo siglo, a principios de la década del 2000, se constituyó el Centro Comunitario Social y Cultural Dresden como entidad independiente de la administración de la Compañía, con el propósito de reunir a amigos, Voluntarios activos y retirados para apoyar las gestiones de la Compañía. Uno de sus integrantes y presidente de ese momento Patricio Coloma, efectúa en el cuartel una exposición relativa al barco SMS Dresden. Durante la actividad, un estudioso de la historia de la escuadra del almirante von Spee y amigo de la Compañía, Sr. Rodolfo Skalweit, durante el recorrido, se percata de la reja, su cuidadoso estado, y luego de unos minutos de reflexión, se acerca a varios Voluntarios y Honorarios de la Compañía y les comenta que la reja no estaba completa, confirmando que su destino original era ser instalada como memorial a los marinos del Dresden, en Juan Fernández, y que la pieza faltante es sin duda la más significativa: la cruz con flores. Los sentimientos de los Oficiales que escucharon el relato fue una combinación de interés y de desazón, pues lo que se creía totalmente recuperado no era tal.

          Con el desarrollo de las conversaciones y la generosidad de Rodolfo Skalweit, él ofrece entregar la cruz con el rosetón que tenía guardada hace muchos años en las oficinas de su empresa, a la Compañía para terminar que reunir el memorial, bajo una estricta condición cual si no, debe permanecer por siempre unida al resto por lo que la entrega bajo la figura de comodato a perpetuidad. Varios intentos han habido de distintas personas y organizaciones alemanas por tratar recuperar la reja memorial de los caídos del Dresden, con su águila, cruces de hierro y su cruz floreada para cambiar su ubicación.

La cruz con rosas forjada por la tripulación del SMS Dresden en 2020.

Cuenta Werner Hohf que, en uno de los intentos, fue sometido a Asamblea General de Compañía, y el rechazo a entregar parte o totalidad de la reja fue unánime, en tanto que la respuesta que fundamentó dicha inmodificable decisión fue que las personas y organizaciones alemanas llamadas a custodiar dicho memorial, no sólo no lo cumplieron, sino que durante casi 100 años jamás hicieron intento alguno por pretender cumplir su destino original, no haciendo honor a su compromiso ni expectativas de los marinos del Dresden, como custodios de este patrimonio, lo que sí ha realizado la Séptima Compañía.

Actualmente la reja fúnebre, memorial a los marinos del SMS Dresden caídos en Juan Fernández, luce de esta manera en el patio interior de la Séptima Compañía de Bomberos de Concepción:

La reja forjada por la tripulación del SMS Dresden al día de hoy, en 2020, en el patio de nuestro Cuartel, de fondo las dependencias de la Brigada Juvenil.

Gracias a la férrea decisión de todos los integrantes de la Compañía, hoy es el único patrimonio histórico alemán en tierra, que recuerda los valores de saber cumplir los compromisos; del honor de los actos, aun cuando resulte una derrota; de la disciplina necesaria para sobrellevar por 4 años de internación obligada, adaptación a las circunstancias con optimismo y emprendimientos que permitieron a los tripulantes, oficiales y marineros del crucero SMS Dresden, jamás abatirse o rendirse, sino por el contrario avanzar y construir un futuro mejor, muchos en Chile, con el coraje, y finalmente, valor de nunca retroceder.

Fuentes:

[1] El antiguo nombre de la isla Robinson Crusoe

 

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